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El 12 de julio de 1979, la Primera Dama de los Dodgers, Kay Hanson O’Malley, falleció. Esa mujer compasiva y aficionada leal de los Dodgers llegó a presenciar muchas cosas en su tiempo. Entre ellas, los logros de su esposo como estudiante, comunicador, líder, deportista, hombre de negocios, innovador, visionario, pionero y hombre de familia. Ella logró bastante también, como esposa amorosa y dedicada, madre de dos hijos, y abuela de 12. Fue reconocida como Mujer del Año de Los Angeles Times en 1971, y siempre tuvo la habilidad de seguir adelante y no dejar que su discapacidad evitara que viviera una vida plena y llena de emoción. Realmente aficionada al béisbol, llevaba la cuenta de los marcadores de los partidos en casa y de visitantes. Para honrar a Kay y a su gran cariño por la organización de los Dodgers, O’Malley nombró dos aviones del equipo que transportaban jugadores, en su honor—el Kay O’, un Electra Lockheed de 1962 y Kay O’II, un Fan Jet Boeing 720-B de 1971.
Veintiocho días más tarde, Walter O’Malley siguió al gran amor de su vida, cuando falleció a la edad de 75 años.
Inmediatamente, el reconocimiento y la simpatía llovieron provenientes de todo el país y del mundo entero en honor a O’Malley. En Japón, los Gigantes de Tokio guardaron un minuto de silencio y “oraron por el reposo del alma de O’Malley” antes de un partido con las Ballenas de Taiyo. Los Dodgers y sus fanáticos también guardaron un momento de silencio, con las banderas de la casa que él erigió, el Estadio de los Dodgers, ondeando a media asta en su honor. Una gran cantidad de amigos, colegas, aficionados y miembros de la prensa escribieron nobles notas y ofrecieron un sin fin de tributos.

Jim Murray, antiguo columnista sindicado de Los Angeles Times, escribió: “O’Malley pertenece al Salón de la Fama, así como Babe Ruth, Ty Cobb y Judge Landis. Él hizo ricos a más personas, más rápido que el gold rush de los 49s, que le ganara a llegar al oeste solamente por un siglo. Ted Williams pudo haber tenido la visión de ver una bola curvear a 60 pies, pero Walter O’Malley tuvo la visión de ver tres décadas con anticipación.
“...¿puede alguien negar que lo que hizo Walter O’Malley sirvió al béisbol — es más, salvó al béisbol? Ahora hay — cuéntenlas — seis franquicias de las grandes ligas en la Costa Oeste y dos en Texas, donde antes no había ninguna. O’Malley construyó un Taj Mahal de estadio, estableciendo un estándar para edificios futuros. Él arrastró a la fuerza al juego de béisbol hacia al Siglo 20”.12

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